
Líbano, país soberano
10 de abril de 2026
• Condena firme a los bombardeos y a la pérdida de vidas civiles inocentes
• Llamado urgente a la acción humanitaria y a la movilización de la diáspora libanesa
• Exigencia de respeto al derecho internacional y a la soberanía del Estado libanés
Desde el Consejo de América Latina y el Caribe de la Unión Cultural Libanesa en el Mundo (WLCU), junto con el Consejo Nacional de la WLCU México, nos mantenemos unidos en alarma y dolor ante la tragedia que se desarrolla en el Líbano, una nación profundamente entrelazada con nuestra identidad, historia y corazón.
Condenamos enérgicamente los incesantes bombardeos israelíes dirigidos contra Beirut y otras regiones, que han provocado la pérdida absurda de vidas inocentes y una devastación que ningún país debería soportar. Los recientes ataques aéreos han causado un sufrimiento inmenso a más de un millón de familias libanesas, muchas de las cuales hoy buscan refugio en escuelas y espacios públicos en medio de una grave crisis humanitaria. Esto no es solo un acto de agresión; es una afrenta a la humanidad.
Un llamado a la acción para la diáspora
Instamos a la diáspora libanesa a transformar el dolor en acción. Es momento de apoyar los esfuerzos humanitarios mediante donaciones, incidencia y voluntariado para asistir a las familias desplazadas. Respaldamos los llamados a negociaciones directas con Israel y apoyamos la autoridad del gobierno libanés en materia de guerra y paz.
La violencia en curso exige medidas inmediatas. Abogamos por el despliegue del ejército en Beirut y sus suburbios para restablecer la seguridad y declarar la ciudad libre de armas. Asimismo, apoyamos la denuncia de Líbano ante el Consejo de Seguridad de la ONU por las violaciones del derecho internacional por parte de Israel. Coordinaremos con organizaciones aliadas para movilizar apoyo internacional a las decisiones del gobierno libanés.
Es esencial desarmar todas las armas ilegales, en particular las que están en manos de Hezbollah, para restablecer la legitimidad del Estado y romper el ciclo de violencia que ha afectado al Líbano desde 1967.
Líbano no puede seguir siendo arrastrado a conflictos que no reflejan la voluntad de su pueblo. Durante demasiado tiempo, su territorio ha sido escenario de disputas externas. Ha llegado el momento de que el Líbano recupere plenamente su soberanía y su capacidad de decidir su propio futuro.
En este contexto delicado, hacemos un llamado claro y firme al gobierno libanés:
¡Asuman su responsabilidad! Abracen su deber histórico con determinación. El momento de liderazgo, valentía y acción decisiva es ahora. Es hora de retomar el control del país, fortalecer sus instituciones y romper con este ciclo de violencia.
El mundo está observando. Líbano merece un futuro definido por su propio pueblo, libre de manipulaciones externas y conflictos constantes. Levantémonos y exijamos un nuevo amanecer para Líbano: uno de soberanía, paz y dignidad. Que encontremos fuerza en la unidad y sabiduría, entendiendo que la verdadera victoria está en la reconstrucción de Líbano, no en su destrucción.
